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Mérida y la antigua ciudad maya de Uxmal

Llegamos a la ciudad de Mérida a media tarde, procedentes de Chichén Itzá. Teníamos controlados un par de hoteles en el centro, pero al llegar, estaban sin disponibilidad. Reservamos en un 3 estrellas cercano que tenia una buena oferta de habitación más desayuno incluido, y parking para clientes (importante, porque no veíamos opción de aparcar en la calle en pleno centro). Hay bastante oferta de hoteles en el centro de Mérida, así que no es problema llegar sin reserva de alojamiento.

Tras una ducha y comer algo, salimos a callejear por Mérida. Todo y ser la capital de Yucatán, no es una ciudad muy grande, comparándola con otras urbes de México. Tiene un casco antiguo pequeño y bonito, dónde se concentran los edificios más importantes: El monumento a la Patria, El Palacio Casa Montejo y la Catedral de San Ildefonso. Lo mejor de Mérida aparece al caer la noche, pues todos estos edificios encienden sus alumbrados y le dan un toque bastante romántico a la ciudad. Un hecho curioso, es ver bastantes parejas acarameladas en cualquier banco, o bajo la luz de una farola. Parece que al hacerse de noche a la gente le sale la vena amorosa. Fue algo que nos llamó gratamente la atención. Acabamos la noche cenando al aire libre en un restaurant con bastante encanto, al lado de un parque del centro, con música de mariachis que andaban tocando por ahí.

Palacio Casa Montejo

Palacio Casa Montejo
Catedral de Mérida

Catedral de Mérida

Con las pilas recargadas y con ganas de seguir viviendo la cultura Maya, madrugamos para ir bien pronto a disfrutar la antigua ciudad de Uxmal. Se encuentra a 84km de Mérida, un trayecto que se hace en aproximadamente 1h 30m, nosotros tardamos algo más, debido a que, no nos vamos a engañar, nos perdimos para coger la salida de Mérida, y nos metimos por algunos suburbios, que si hubiera sido de noche, no habríamos salido tan sonrientes.

A la llegada a la Zona Arqueológica de Uxmal, hay un gran parking donde dejamos el coche, y al lado, las taquillas. El horario de acceso es de 8.00h a 17.00h, de lunes a domingo. El precio de la entrada es de 57 pesos más una cuota de 60 pesos para extranjeros. En nuestra visita a Uxmal, el cielo estaba totalmente despejado y caía un sol de justicia, con mucha humedad, así que la crema solar, gorra, gafas de sol y botellas de agua, se hicieron imprescindibles. A diferencia de Chichen Itzá, tuvimos la suerte de que en gran parte de la visita, estuvimos casi solos.

Uxmal fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1996, y es una de las zonas arqueológicas más importantes de la cultura maya en Yucatán. El nombre proviene de “Oxmal” que significa “la tres veces construida”. La zona arqueológica de Uxmal la constituyen quince grupos de edificios construidos alrededor de patios en un eje norte-sur. Los más destacados son la Pirámide del Adivino, el Cuadrángulo de las Monjas y el Palacio del Gobernador, así como la Gran Pirámide, el Conjunto de la Casa de las Palomas y el Templo Sur. (Fuente México desconocido)

La Pirámide del Adivino, es el monumento más importante de la zona, mide alrededor de 35 metros de altura. Sorprendentemente bien conservada, en su fachada se pueden ver varios relieves con el rostro de Chaac, el dios de la lluvia, así como varios jeroglíficos, grabados y relieves geométricos en forma de rombos escalonados que representan a la tierra.

Pirámide del Adivino a la entrada a Uxmal

Pirámide del Adivino entrando a Uxmal
Fachada sur pirámide

Fachada sur de la y relieves
La Pirámide del Adivino, Uxmal

La Pirámide del Adivino, Uxmal
Fachada sur de La Pirámide del Adivino

Fachada sur de La Pirámide del Adivino

El Palacio del Gobernador mide casi 100m de largo y 9m de altura. Está formado por tres edificios independientes. Hay un mascarón del dios de la lluvia en cada una de sus cuatro esquinas, colocados en diagonal, formando un cuerpo serpenteado. Sobre su puerta central hay una figura que representa a un gobernante maya sentado, rodeado de serpientes entrelazadas y de mascarones del dios Chaac.

Palacio del gobernador y pirámide

Palacio del gobernador y Pirámide
Relieves del Palacio del Gobernador

Relieves del Palacio del Gobernador

La Gran Pirámide, de magnitud similar a la Pirámide del Adivino. Se puede subir a través de la fachada norte. Cuenta con tres máscaras del dios Chaac, grecas y grabados de guacamayos y pájaros. Las vistas desde lo alto de la pirámide son impresionantes, la selva de Yucatán que se extiende hasta donde alcanza el horizonte, solo ves verde. Vale mucho la pena desplazarse hasta Uxmal y ver esta zona arqueológica, nos gustó tanto o más que Chichen Itzá, por el hecho de poder subir a todas las estructuras, excepto la del Adivino, y que no haya tanta aglomeración de gente.

Cuadrángulo de las monjas y La Gran Pirámide al fondo

Cuadrángulo de las monjas y La Gran Pirámide al fondo
Vistas desde la Gran Pirámide de Uxmal

Vistas desde la Gran Pirámide de Uxmal
Cuadrángulo de las monjas

Cuadrángulo de las monjas
Plataforma de los jaguares

Plataforma de los jaguares

Con la bonita sensación de haber explorado y disfrutado una nueva zona arqueológica maya, cogemos el coche y seguimos nuestra ruta. La idea era ir de Uxmal directos a Palenque, pero a mitad de camino, nos cogió una gran tromba de agua que no te dejaba visibilidad alguna. Por suerte, estábamos cerca de una ciudad, Campeche, y viendo que las condiciones del clima no cambiaban, la mejor opción era pasar noche en un lugar no previsto.

No teníamos muchas referencias de Campeche, pues tampoco teníamos idea de pasar por aquí, pero nos sorprendió gratamente. Una ciudad con aire universitario, con un casco antiguo muy bonito, con casitas de colores, puro estilo mexicano. Buscamos un hotel que no estuviera muy lejos del centro, para así poder salir pronto al día siguiente. Hay una buena oferta a primera línea de playa, y se puede ir andando al casco antiguo. Esa fue la zona escogida para alojarnos.

Catedral de Campeche

Catedral de Campeche
Callejeando por Campeche

Callejeando por Campeche

Entrando la noche, arreció la lluvia y el cielo se despejó, con lo que pudimos disfrutar de un agradable paseo por el centro y una cena, de nuevo, acompañados de música de mariachis. Empezábamos a notar que ya estábamos algo lejos de las zonas más turísticas, y eso nos gustaba :)

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